Testimonio Nicole Vásquez
![]()
Nicole Vásquez participa en CVX Jóvenes y partió durante el primer semestre a una experiencia de servicio a Piura, en el norte de Perú. Aca nos entrega su testimonio para que lo compartamos.
Palabras de Nicole Vasquez al partir a Piura
Me han pedido que escriba un breve testimonio sobre mi experiencia apostólica en Piura, ciudad ubicada en Perú, donde estaré durante tres meses trabajando en una escuela y en la capilla del lugar.
En realidad, más que grandes palabras, sólo les puedo hablar de la forma en que Dios me ha movido para tomar hoy esta opción; no tengo grandes revelaciones que contar, no tengo una gran misión a la cual me envían, no tengo grandes herramientas aún con las cuales aportar para cambiar una realidad, pero a pesar de esto, me animo a escribirles porque finalmente soy como muchos/as de ustedes -estudiante, joven, hija, hermana, amiga, mujer con deseos de seguir a Jesús a lo largo de mi vida- y creo que esto puede ser lo más valioso de hacer de mi experiencia un testimonio, ya que compartimos la búsqueda por responder a los deseos e inquietudes que el Señor va haciendo surgir en nosotros/as; compartimos los deseos de amar, los sueños de Reino a través de nuestra propia vida y la de los demás, ansias de mayor justicia y dignidad, deseos de gastar la vida en algo más que en nosotros mismos… les aseguro que hay ocasiones en las que sólo bastan esos deseos para emprender rumbo.
Por esto mismo, seguramente hay muchas mujeres y hombres que van tomando opciones parecidas, jóvenes que buscan y no se cansan de buscar a Dios en los demás, jóvenes que se atreven a que el Ser cristianos tome su vida entera, que la transforme y la moldee. Sólo a partir de ahí, de mi experiencia como cristiana y mis deseos de seguir a Jesús, es que yo les puedo hablar de mis ganas de servir y de gastar mi vida en ello. En nada cambiaría mi vida si no fuera porque hay un Dios detrás de mí que me acompaña, me guía, me anima, me da confianza y me permite lanzarme frente a lo que no conozco sabiendo que no caigo a la nada; hay un Dios que me invita día a día a construir su Reino en lo cotidiano, desde las pequeñas acciones, desde lo que soy, lo que tengo y la realidad en la cual me desenvuelvo. Al mismo tiempo, ese Dios me anima a ir más allá de esa cotidianeidad y me impulsa a atreverme en las grandes decisiones, a dejar que se “desordene” mi vida para ir formándola nuevamente día a día.
A partir de esta experiencia a lo largo de mi vida, puedo animarme a decir con verdad que sólo basta con escuchar y querer responder, con aprender a confiar, con atreverse a desarmar para poder construir desde nuestros deseos más profundos, desde lo que nos hace verdaderamente felices y libres. No se necesita de gran valor y experiencia para elegir libremente el camino que más nos conduce a amar, no se necesita tener la vida armada para recién ahí atreverse a desarmarla, no se necesita ser perfecto para seguir a Jesús; basta con reconocer que no vamos solos/as y que podemos saltar al vacío sin caer a la nada, reconocer que podemos confiar para dar espacio a los deseos y a las inquietudes más hondas… y a partir de estas, nos vamos haciendo más libres para elegir una vida orientada a más amar.







