por Gabriel Roblero, sj

El Evangelio de hoy termina con una serie de enseñanzas de Jesús que hemos escuchado los domingos anteriores. Jesús ha hablado del compromiso matrimonial, del seguimiento radical, del significado de la riqueza, y la semana pasada el Evangelio habló del servicio…..Podemos decir que Jesús hace una oferta total de un modo de vivir.
Queda la pregunta por el sentido. Finalmente ¿por qué vivir?, ¿para qué vivir?
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por Gabriel Roblero sj
Para comenzar quisiera mencionar un aparente conflicto o problema con el tema del Evangelio. Hay partes de los Evangelios en que nos encontramos con situaciones en que Jesús aparece más moderado que hoy. Se muestra como amigo de los ricos. Es el caso de Nicodemo, o de José de Arimatea. Y a ellos NO les dice que tienen que dejarlo todo. O también son muy distintas las palabras que Jesús le da hoy a este hombre rico: “Ven y Sígueme”, que las palabras que les dice a ese endemoniado que sana en el pueblo de Gerasa. Este hombre después de ser sanado quiere unirse al grupo de los apóstoles, y Jesús le dice que mejor se vaya a su casa, con los suyos y que ahí anuncie el Evangelio.
¿Por qué este rasgo tan distinto que aparece hoy en Jesús? Algunas veces aparece más moderado, podríamos decir, y yo hoy más radical, con una respuesta directa y tajante, más cortante que espada de doble filo: “Vende lo que tienes y dalo a los pobres. Después ven y sígueme”.
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