22/06/08 - Mt 10, 26-33 - ¡No tenemos miedo! - Pablo Romero sj
Por Pablo Romero sj
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“¡No- tenemos- miedo!”
Cuentan que fue en 1978. Catedral de Santiago. Al Cardenal Silva Henríquez, en los peores años de la dictadura, se le ocurrió organizar un Simposio Internacional de Derechos humanos. Insólito atrevimiento para la época.
Exponía el Cardenal Arzobispo de Sao Paulo, Paulo Evaristo Arns, gran promotor y defensor de los pobres. En un momento de su exposición una persona se le acerca, lo interrumpe y al oído le advierte que se han dado cuenta de la presencia de agentes de inteligencia en medio de la gente. El Cardenal Arns se queda un momento en silencio y luego le cuenta a la asamblea reunida que le acaban de avisar de la presencia de gente de la CNI.
Luego del murmullo y en medio de la inquietud el Pastor dice que se tomen todos de la mano. “Con firmeza”, dice. “Todos de la mano… Y ahora repitan conmigo lentamente: No- tenemos- miedo… No- tenemos- miedo”. “Más fuerte”, pide Don Paulo: “¡No- tenemos -miedo! ¡No- tenemos- miedo!”. “Más firme, con fe: ¡No- tenemos- miedo!”.
Cuentan que muchos entendieron el evangelio esa tarde. Sobraron las palabras de ahí en adelante. El cristianismo había entregado una buena noticia a ese millar de gente reunida en pleno centro de Santiago.
“No teman a los hombres”, dijo Jesús a sus apóstoles. “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”, precisó. “No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros y ni uno solo de ellos cae en tierra sin el consentimiento de nuestro Padre”.
¿Qué podríamos decir hoy? ¿Frente a qué o quiénes debiéramos tomarnos de las manos con firmeza y proclamar lo que Jesús y Don Paulo nos enseñan? ¿Dónde nos debiéramos reunir para ello?
No sé si hayan perseguidores tan claros como hace años (¡o ahora sí que están fondeados!). Pero de que los hay los hay. Sino cómo explicar los grados de angustias y depresiones actuales entre nosotros. Cómo explicar que hagamos lo que no queremos hacer y no hagamos lo que queremos. ¿A qué o quiénes tememos?
Parece que tenemos que partir por desnudar a esos “agente de inteligencia” que siguen presentes en nuestra sociedad y que bien introyectados están dentro de nosotros. Para después lo que hemos escuchado lo proclamemos “desde lo alto de las casas”: “No- tenemos- miedo”.





