24/08/08 - Mt 16, 13-20 - Andrea Fischer
Por Andrea Fischer
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Somos personas que vivimos en sociedad, que interactuamos constantemente con otros, incluso formamos parte de un movimiento comunitario, en donde la vida no se concibe sin otros. Es por lo mismo, por la dinámica de esta convivencia, que a todos nos importa saber que opina el resto de nosotros; sobretodo de la gente más cercana, nuestros amigos y familiares que nos conocen y quieren más, pues ¿quién más que ellos pueden ayudarnos a ser mejores personas y a llevar a cabo nuestros proyectos y anhelos?
Asimismo Jesús hombre necesitaba crear lazos, buscar y formar discípulos, amigos, compañeros que lo conocieran, quisieran y sobretodo que lo ayudaran a cumplir su misión en la tierra. Es así que a Jesús le importaba saber qué opinaban sus discípulos de Él, le importaba conocer la fe de sus aliados, le interesaba asegurarse que su muerte en cruz no sería en vano, que el imperio de la muerte no vencería. Actualmente la vida sigue triunfando y aunque han pasado miles de años, la pregunta sigue siendo legítima ¿quién decimos que es Jesús?
Al leer este evangelio nos hacemos testigos de la confianza que Jesús deposita en sus discípulos, que es la misma que continúa depositando en nosotros que seguimos día a día construyendo iglesia.
La invitación es a continuar este testimonio, un testimonio de amor, de entrega, de caridad, de muerte en cruz pero de vida eterna.






