Testimonio Javier Cifuentes - 2do Encuentro Nacional de CVXjóvenes

Testimonio Por Javier Cifuentes O. - Pre-Comunidad de Gabriel Roblero sj

“Bajo la bandera de Cristo, en Misión para el Chile de hoy” rezaba el lema del 2º Encuentro  Nacional de CVXjóvenes que tenía la intención (y lo logró) de que, provocados por el sensacionalismo e impacto en que los medios de comunicación informan día a día y las presentaciones de expositores invitados, los jóvenes cevequianos reflexionásemos sobre nuestra misión en el Chile de hoy. Aproximadamente éramos 53 asistentes de cinco regiones distintas (Valdivia, Concepción, Santiago, Valparaíso y Antofagasta) que nos reuníamos en torno al Santuario de Lo Vásquez en la Región de Valparaíso. Estuvimos  acompañados, en casi todo el fin de semana (viernes 17, sábado 18 y domingo 19 de octubre), por los padres Carlos Montero sj, Andrés Lira sj y Coto Roblero sj. El Encuentro estuvo estructurado en dos momentos principalmente.

Antes de que fuera mediodía del viernes, los jóvenes santiaguinos llegamos al Santuario. Luego de la cálida bienvenida, y la llegada de las demás “delegaciones”, nos reunimos para que cada región diera a conocer en qué estaba, cuáles eran sus proyectos, qué cosas había que mejorar y cuáles tenía que mantener. Recibimos con mucha consolación los avances significativos con que la comunidad de Valdivia va consolidándose cada vez más. Después de un cundidor almuerzo (igual a todos los que vinieron después), escuchamos a distintas “partes” de la Iglesia; un sacerdote diocesano que trabaja en un parroquia (con muchos jóvenes) en Valparaíso, un jesuita que nos animó con la Canción de San Francisco Javier y una laica “comprometida” que participó de la Vª Conferencia Episcopal en Aparecida. Ellos nos contaron de su experiencia en sus distintas funciones dentro de la Iglesia, motivándonos e interpelándonos en cuanto a nuestro rol misionero y cristiano. En la noche estuvimos junto a un cientista político colombiano que reside en Chile hace 4 años aprox. que nos habló esperanzadoramente de nuestro país y latinoamérica. Además de compartir con una diseñadora gráfica de Valpo que nos contó el arduo pero gozador trabajo que hacía con “las viejas” (como cariñosamente las llamaba) y lo vacía que se sentía antes de entrar a CVX.

Al día siguiente nos acompañó Miguel Collado, uno de los representantes de Chile en la Asamblea Mundial de CVX en Fátima, que nos mostró que la CVX Mundial también se planteó su misión. Al finalizar el Encuentro nos pudimos percatar que tanto la misión mundial como la nacional estaban en clara sintonía. Así terminaba el primer momento que era de “escuchar”, ¿qué nos quiere decir la CVX, los jesuitas, los Medios de Comunicación, la Iglesia?

El segundo momento fue el de “escucharnos”. Estuvo cargado de trabajos grupales, puestas en común, reuniones regionales, interregionales, discusiones, plenarios, etc. Nos centramos en nosotros, en lo que nos dijeron los expositores, en nuestra experiencia apostólica-comunitaria. Escritos del Padre Hurtado y el Padre Arrupe nos iniciaban en oración para re-conocer nuestras fortalezas y debilidades y en qué debíamos poner nuestra atención: Jesucristo. Al cierre del día sábado un representante por cada región se quedó hasta altas horas de la noche afinando y detallando algunas propuestas que surgieron como conclusiones de los trabajos en grupo.

Al día siguiente sus ojeras eran evidentes, pero su esfuerzo más notorio aún.  Nos dijeron que les costó ponerse de acuerdo, el cansancio los perseguía, pero sabían que se trataba de algo que realmente valía la pena.  De este trabajo, nacieron las “seis gracias” (algo así como lineamientos generales) que pueden encontrar en el Blog del Encuentro (http://encuentrocvxjoveneschile.blogspot.com/) y que serán las piedras angulares que moverán a la CVXj Nacional en estos dos años. La idea es que nos apropiemos de ellas. La Misión de la CVXj Nacional es una propuesta a un estilo de vida radical a un fiel seguimiento de Jesucristo, a modo de San Ignacio, potenciado comunitariamente. Este estilo de vida se realiza a través de un Cuerpo Apostólico. Cuerpo porque somos unidad desde la diversidad y Apostólico porque no nos entendemos sino es desde la acción, en estos tiempos en particular, estando en las fronteras y re-encontrándonos con los marginados. Esta misión, que lo es también de la Iglesia, necesita de nosotros y que actuemos de manera profética (anunciando y denunciando).

El Encuentro Nacional de CVXj se convirtió en una de esas instancias en que confluyen la disposición, la dedicación, los imprevistos y, cómo no, Dios. Quedó de manifiesto que no estamos solos en nuestra misión, hay una Comunidad Nacional y, a la vez, Mundial que nos respalda en notoria sintonía. Hay Encuentros y trabajos previos que se deben tomar en cuenta, Aparecida, Fátima y Lo Vásquez, además del Primer Encuentro Nacional de CVXj realizado en Concepción. La CVX de Valpo dejó la vara muy alta para el próximo Encuentro en dos años más. Estamos todos los cevequianos invitados (quienes participamos del Encuentro y los que no), a un tercer momento, a “hacerse escuchar” y a “seguir escuchando”.

Atentos a nuevos avisos y ánimo en lo que se viene.

Nos vemos en Valdivia.

Comments

  1. Vìctor Colàn Ormeño said on August 7th at 6:56 pm:

    Hermanos en Jesùs y Marìa, les envìo mi testimonio de laico comprometido en el mundo del trabajo.
    Me he formado en la pastoral juvenil de la Parroquia San Josè Obrero de Barranco, Lima, Perù.
    En el año 1977 ingresè, por concurso pùblico, a trabajar en la Municipalidad de Lima Metropolitana como especialista en tributaciòn, en un contexto en que habìan muchos abusos laborales por parte de las autoridades municipales y del Gobierno Central. Fue asì que, con la participaciòn de varios trabajadores con vocaciòn de servicio formamos el sindicato y defendimos nuestros derechos. La lucha fue muy ardua, pero logramos nuestros objetivos. Luego formamos la Federaciòn de Trabajadores Municipales del Perù, la Confederaciòn Intersectorial de Trabajadores Estatales y la Uniòn Latinoamericana de Trabajadores Municipales.
    Fui elegido Secretario General en cada una de la organizaciones sindicales, convirtièndome en un lìder sindical cristiano. Me di tiempo para evangelizar a los trabajadores municipales y estatales. Finalmente, el alcalde de Lima Alberto Andrade nos despidiò injustamente el 30 de Mayo de 1996, despuès de 18 años de lucha.
    En mi trabajo sindical recibì el apoyo de los obispos y sacerdotes del Perù y logrè todos los objetivos que me habìa propuesto. Me ayudo mucho el testimonio y ejemplo del Padre Alberto Hurtado S.J.
    Que Jesùs, Marìa y Josè los bendiga.
    Fraternalmente,
    Vìctor Colàn Ormeño.

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