Preparando el encuentro apostólico: “Venga a nosotros Tu Reino”
Como bien saben, este sábado 24 de octubre a las 16:00 hrs. nos reuniremos jóvenes ignacianos de todos lados para compartir una misión y una vocación en común. El encuentro es en el Colegio San Ignacio, ubicado en Alonso de Ovalle 1452 (Santiago Centro), y contará con la participación del P. Eugenio Valenzuela sj, Provincial de la Compañía de Jesús en Chile, y Benito Baranda, sicólogo ignaciano y conocido por su labor como director social del Hogar de Cristo hace unos años. Ellos nos ayudarán a visualizar el horizonte de nuestra misión: “La llamada a las fronteras”. A continuación tendremos un rato de reflexión personal y trabajo en grupos, para terminar con varias propuestas de respuesta de parte de jóvenes representantes de la juventud ignaciana y diferentes obras tales como las parroquias, el CUI, UTPCh o la CVX.
Para prepararse para el Encuentro Apostólico de Jóvenes Ignacianos, el equipo de gestión apostólica (EGA) ha preparado un pequeño documento para reflexionar, motivarse e ir encendiendo el corazón para lo del sábado:
“Desde que la Compañía de Jesús fue fundada por Iñigo en 1534 hasta nuestros días es que se ha esmerado en hacer carne la frase del Padre Nuestro “venga a nosotros tu reino” por medio de la promoción de la fe y de la justicia social que es exigencia de la fe.”
por Fernando González
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Si ha habido una orden de la iglesia católica que en su historia ha destacado por luchar impetuosamente en la construcción del reino, especialmente en aquellos lugares en los que los brazos de su iglesia le ha sido difícil llegar, es el carisma ignaciano. Desde que esta orden fue fundada por Iñigo en 1534 hasta nuestros días es que se ha esmerado en hacer carne la frase del Padre Nuestro “venga a nosotros tu reino” por medio de la promoción de la fe y la justicia social que es exigencia de la fe.
Es por esto que, quienes vivimos la espiritualidad de la forma en que Ignacio nos legó, asumimos con responsabilidad el modo apostólico que nos invita a vivir la iglesia (apóstol de la palabra griega ἀπόστολος: ‘enviado’), es decir como “enviados” en misión de propagar el Reino de Cristo por toda la humanidad. El catecismo de la iglesia lo señala fuerte y claro “La vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado” (Catesismo 863).
Ahora bien, esta responsabilidad implica el discernimiento conciente y maduro, de acuerdo a la realidad particular de cada uno, de en qué lugar amar y servir mejor. Es en este proceso en el que uno debe disponer de todos los medios para escuchar mejor el llamamiento de Dios, comenzando por la oración y el evangelio, que difícilmente entenderemos si no los leemos de acuerdo con los signos de los tiempos, mirando al Cristo que hoy habita nuestra tierra.
Una vez reconocida la misión, no queda más que pedir la gracia de no ser sordos ni ciegos, sino prestos y diligentes a su llamado, y con fuerza dar el mismo “sí” que dió María la noche de la anunciación, el mismo “sí” de aquellos humildes pescadores que resultaron ser la primera comunidad, piedra angular de la iglesia, el sí de Abraham, Moises, Isaias y los otros profetas en los que se fundó nuestra alianza con el Dios creador. Cada uno de nosotros tiene una misión, pues fue el mismo Dios quien nos creó y envió a la tierra. Sin un propósito no se entiende la vida, en toda perspectiva antropológica hallamos al hombre deseando sentido. Así, en la medida que asumamos con libertad una fe madura y responsable, con ella también hacemos nuestra la misión que nos convoca en colaboración con el cuerpo místico de la iglesia para que así “venga a nosotros Su reino” y alcancemos de esta forma Su mayor gloria.






Comments
Agradezco la excelente jornada de este día 24 en el SIAO. Creo que la sencillez en su organización y ejecución, el tema planteado, los expositores fue genial, lo justo y necesario, además el poder relacionarnos entre los miembros de esta RED Juvenil Ignaciana, compartir nuestras opiniones en lo que respecta a cual es nuestra visión del llamado o invitación que se nos hace, encontrar muchas similitudes, podría dar muchos frutos a futuro en lo que respecta a la colaboración entre las obras. Creo que faltó un trabajo grupal más para poder compartir nuestra impresión referente a las últimas cuatro respuestas sobre la invitación a la misión: “La llamada a las fronteras”, pero vuelvo a repetir quedé muy contento con este regalo. Mucho ánimo para el resto de actividades que se nos vienen.
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