Octubre: el mes de la comunidad
Como Consejo queremos proponerles que hagamos de este mes, el “mes de la comunidad.” Fácilmente olvidamos el tesoro que es pertenecer a una comunidad de vida. Buscando avanzar juntos, la exigencia nos vuelve ciegos a la gratuidad de Dios que se manifiesta en ese compartir la vida con otros.
A pesar de que cada comunidad funciona de manera autónoma, con sus tiempos y procesos, nos une una manera de ver la vida: la espiritualidad ignaciana. Para sentirnos cuerpo, tendremos una reunión entre distintos miembros de nuestras comunidades, que esperamos sea un espacio privilegiado para conocernos y compartir. Por otro lado, como Consejo queremos visitar sus comunidades para ponerle rostro a nuestro servicio y poder responder a sus anhelos e inquietudes. Si es que se animan, llamaremos a sus coordinadores para ponernos de acuerdo.
“¡Mira que es bueno y da gusto que los hermanos vivan unidos!” (Salmo 133,1)






