Carta Abierta a la CVXj Santiago – Asamblea HLW Agosto 2018

Estimada comunidad:

Durante el mes de agosto algunos miembros de nuestra comunidad hicimos un llamado a participar de “Hablemos la wea”, una instancia de conversación y diálogo entre los distintos actores de la comunidad mayor, con motivo de pensar, reflexionar y proponer diversos elementos para el discernimiento respecto de cómo estamos llevando nuestra vida apostólica, comunitaria y espiritual.

Esta actividad surgió a raíz de diversas inquietudes de unos pocos, y que poco a poco vimos respondían a un interés más general, por lo que se hizo un llamado a que todas las comunidades se hicieran parte de este análisis. La idea era que se pudiera hacer un diagnóstico claro, pero a la vez consensuado entre los participantes de la actividad, para así poder garantizar una representación real de las voces de nuestra comunidad mayor. Pensábamos que la existencia de diversas opiniones, voces e inquietudes enriquecerían el diálogo para construir entre todos una CVXj al servicio de Chile.

La modalidad con la que se llevó a cabo en la primera asamblea autoconvocada estuvo dividida en 2 momentos. El primero consistió en una dinámica en grupos, de modo que hubiera, a lo menos, representantes de diversas comunidades y generaciones para que el diálogo no estuviese iluminado a través de un solo prisma, y que hubiera diversidad en torno a las propias experiencias y sueños que tienen respecto de la vida en CVX. Se trabajó con un insumo que incluía extractos de los Principios Generales de la CVX, y que fueron divididos en nuestros 3 pilares para focalizar la discusión, a saber, apostólico, espiritual y comunitario.

Luego, y con acta en mano, los grupos exponían los resultados de los diálogos y discusiones, los que fueron llevados debidamente llevados a un escrito que se formuló en aquel preciso momento. La síntesis de ese texto sería vital para poder generar líneas de acción concretas en pos de responder a las necesidades e inquietudes de l-s cevequian-s, así como también de las comunidades.

Es por ello que, podemos hoy decir que corren aires de cambio y renovación en nuestra comunidad, pero no en vano, ni impulsados por la creencia de obrar por obrar, estérilmente. Creemos que el espíritu ha soplado firmemente y hemos llegado a conclusiones para poder mejorar nuestra comunidad.

Fruto de esta experiencia es darnos cuenta se necesita integrar de manera basal, pero además en nuestra propia vida cotidiana, los 3 pilares, de modo de generar un sentido de pertenencia e identidad para poder estimular, en primer lugar, conocimiento entre los integrantes, pero además la cohesión entre quienes decimos compartir los propios valores que nos hacen tanto sentido como cevequian-s.

Creemos firmemente que el pilar espiritual debe guiar cada una de nuestras acciones apostólicas, para efectivamente “poner el amor más en las obras que en las palabras”, siendo los Ejercicios Espirituales una gran fuente de riqueza espiritual, sin perjuicio de que se puedan conformar otras instancias y formas de orar. Es la misa un lugar de oración y encuentro comunitario que urgentemente hay que potenciar.

En relación con el apostolado, éste no puede ser exclusivamente asistencialista, sino que el llamado que se nos hace a los jóvenes es salir de la zona de confort hacia las fronteras. Creemos además que no se está viviendo ni entendiendo el sentido del “apostolado en dispersión”, de modo que hoy existe una fina línea entre dar libertad a las comunidades para hacer un discernimiento apostólico y no hacer nada, quedándonos en el letargo inmovilizador.

Finalmente, nos dimos cuenta de que no estamos viviendo la propuesta de los Principios Generales de la manera más provechosa posible: esa que nos invita ser una comunidad eminentemente apostólica; esa que se entrega comunitariamente; esa que busca, con la convergencia de todas las voluntades de sus miembros, el continuo crecimiento personal y social en lo espiritual, pero por sobre todo, esa que desea seguir más de cerca a Jesucristo y trabajar con Él en la construcción del Reino. Es un desafío tremendo llevarlo a nuestras vidas cotidianas y establecer medios concretos para lograrlo.

Es por lo mismo que queremos proponerle a la comunidad que puedan hacerse parte, total o parcialmente, de 5 comisiones que hemos considerado podrían responder de mejor forma a este CVXj que soñamos. Estas comisiones corresponden a la comisión apostólica, comisión espiritual, comisión comunitaria, comisión de difusión y una comisión social. La idea es que cevequian-s de a pie formen parte de estas comisiones para establecer medios concretos a fin de resolver lo diagnosticado, sin perjuicio de que se trabaje estrechamente con el Consejo de Servicio.

Dejamos a disposición de la comunidad una síntesis de las ideas-fuerza que emanaron del “Hablemos la wea” para que tod-s tengan conocimiento de aquello, y reiteramos el llamado a no estancarnos, involucrarnos y perseverar con nuestras propuestas, porque estamos convencid-s que la CVX se construye con cada un- de nosotr-s. La construcción del Reino es tarea de tod-s, y se construye aquí y ahora.

Equipo “Hablemos la Wea”

Síntesis Asamblea HLW